Bienestar animal controlado Ternera Asturiana

El etiquetado de la carne de Ternera Asturiana contará con el sello “Bienestar Animal controlado Ternera Asturiana”, aportando de esta manera una garantía adicional a los consumidores.

El Consejo Regulador de la IGP Ternera Asturiana da un paso más en su compromiso con la sostenibilidad, y la producción respetuosa con el medioambiente y los animales en el proceso de cría, poniendo en valor el control realizado de las condiciones de bienestar animal, más amplias, específicas y aplicables a su modelo de producción, que han de cumplir las explotaciones ganaderas y mataderos inscritos en la marca. De esta manera, integran sus auditorías en materia de bienestar animal en su sistema de control, realizado bajo los criterios de la norma UNE‐EN ISO/IEC 17065.

Ternera Asturiana viene aplicando mecanismos específicos de control documentado, en materia de bienestar animal, integrados en las inspecciones y auditorías que la entidad realiza sobre sus inscritos. El sistema sigue las especificaciones en bienestar animal definidas por el Farm Animal Welfare Council y por el Pliego de Condiciones específico, aprobado por la UE, para la producción de Ternera Asturiana, que establece aspectos propios, sólo certificables por el Órgano de Control de Ternera Asturiana, como el cumplimento de un periodo de amamantamiento mínimo o aspectos específicos derivados de los sistemas tradicionales de producción de carne en Asturias, que implican el aprovechamiento de recursos naturales y cría en extensivo, durante la práctica totalidad del año, además de aquello aspectos propios recogidos en la legislación vigente.

Además de los aspectos relacionados con el bienestar animal, en los controles se tienen también en cuenta otros aspectos, como los relativos a alimentación, identificación y registro o los correspondientes a la higiene de la producción ganadera.

El sello “Bienestar Animal Controlado Ternera Asturiana” implica un proceso de inspección reglada, por parte de personal cualificado en base a su competencia técnica, que supone, además de controles administrativos continuos, la valoración in situ de aspectos fundamentales relacionados con:

  • El comportamiento y las posibilidades para el animal de satisfacer sus necesidades etológicas.
  • El estado general y de salud del animal.
  • La ausencia de hambre y sed.
  • La libertad de movimientos.

El protocolo implantado permite valorar, de forma objetiva, las condiciones de bienestar animal en las explotaciones ganaderas inscritas y es que los aspectos relacionados con la sostenibilidad y el bienestar animal preocupan a los consumidores, cada vez más concienciados con los aspectos éticos de los sistemas productivos.